viernes, 24 de julio de 2009

Pa mis dos seguidoras , jajaja.


El escondite

Corre, desesperadamente, como una costumbre que el desasosiego ha producido en él , desde donde esté hasta donde vive . Parece que la vida no se mueve ,esta quietecita hasta escuchar esa llamada que la devolverá de las profundidades a la tierra .

Está vez llega a pie , pues desde el instituto el departamento no está lejos. Cada paso le da fuerza , le estruja el pecho y una franca sonrisa le tatúa la cara .

Se pregunta si siempre será así , la respuesta es obvia pero no le importa ,sólo quiere llegar a la puerta del edificio y subir. Sabe que tiene que esperar hasta que ella salga envuelta en el pequeño vestido negro, tome el taxi y no regrese . Sube . La puerta del departamento como siempre abierta , respira agitadamente y el amor le escurre por las manos.

Pocas veces le recibe con ropa ,pero la desnudes no es lo que le excita más, sino esa sonrisa que parece salirle por todo el cuerpo, una especie de sudor que le hace pensar que han estado deseando lo mismo .

No habla, se lanza a su boca y le planta un beso que le humedece hasta el ultimo poro, una guerra de lenguas es desatada , luego comienza a recorrerle hasta llegar al sexo donde se toma su tiempo, se detiene y le ama como si fuera una persona distinta .Así juegan siempre hasta llegar a la comunión de sus cuerpos y terminar cansados (a veces doloridos) uno sobre el pecho del otro.

-Qué bueno que llamaste ,ya casi hacían dos semanas – le dice, mientras su mirada se pierde en las pinceladas que parecían vivir en la pared .

Tenía la habitación llena de pinturas que Rubén le había regalado. Las naturalezas vivas de Kahlo se yuxtaponían a los espacios grandes y oscuros, por donde transitaba un ser luminoso ondeando sus ropas salido de la mente de Remedios Varo ; el pobre venadito entre mujeres con el corazón y el dolor de fuera, y otras tantas : una alimentado a la luna con puré de estrellas y otra creándose en base a su propio vestido . los tres izquierdos yacían en el suelo por falta de clavos ,como le habían impresionado los peces muertos en el cuadro .

-ya ves, mi mamá no había tenido trabajo- respondió a Rubén.

Se conocieron en el instituto en un curso de pintura y desde que le sonrió, Rubén supo que la espera había acabado, ese mismo día conocieron sus cuerpos y Rubén se enteró de la ventaja del trabajo de su madre ,que les regalaba la noche entera para hacer eso que él reconocía como amor.

-Ándale píntame algo , ya vi que traes tus pinturas- Rubén obedece, pues sabe que después volverán a empezar con el juego . Se levanta, coge el pincel y hace algo de pintura verde , comienza a pintarle el dorso :hierba que se extiende desde su centro hasta llegarle al pecho y, que con el sudor luce como hierba fresca ,luego cambia al verde por el negro.

-¿Qué es esa cosa ?- Rubén pinta un animal en la zona del corazón
-tú qué crees, es tu corazón ,así es ,negro, una alimaña venenosa –
-ya vas a empezar , que gueva cuando te pones así-
-oye, es que hoy ni siquiera me saludaste, te seguiste de la mano con ya sabes quien y ni me pelaste-
-cómo jodes, tú sabes cómo son las cosas y si vas a ponerte así mejor vete – .La pintura queda inconclusa ...

Cómo prende a Rubén que se le ponga así , le busca de nuevo, pone los reproches en una cajita que cierra con llave y vuelve a iniciar la batalla con sus manos .Estar en su cuerpo ahora es como hundirse en la hierba, se moja de pintura ,los jadeos del acto lo hacen mas delicioso ,mas disfrutable, hacen que se le olvide la alimaña, y piensa que se amarán así de por vida.

Entonces el ruido de los tacones ascendiendo la escalera los precipita.-¡¡Escóndete, escóndete, ya llego la puta de mi mamá¡¡- . El se mete en el closet , lo que le hará reír mas tarde , y mientras de la hierba irrelevante surge incontrolable la sístole de la alimaña. Emilio le da los buenos días a su madre y sabe que deberán tener más cuidado la siguiente vez.
estos tres cuentos fueron realizados con la colaboraciòn: Karen Rojas Kauffmann y Georgina Lizeth

jueves, 23 de julio de 2009

Uno más


Por eso te amo .

La luz lunar se filtraba por el ventanal dando a la habitación un aire de cuarto espacial, todo futurista, plantas de plata, la luz del cigarro parecía una nave bailando alrededor de los labios de Mercedes.

-¿Oye?
-PREGUNTA
-¿Cuántas estrellas habitan el cielo ? -musitó Mercedes recostada sobre el pecho de Andrés
-Sólo tres pero son tan vanidosas, que mandaron colocar cientos de espejos, para que al pasearse se reflejen una y otra vez .
-¿Oye?
- PREGUNTA
-¿A que sabe la piel?
-Mmm , depende - Andrés dio una bocanada que hizo que el cigarro en su boca se encendiera aún más y al soltar el humo continuó :
- La tuya a canela , la mía, tú sabrás . -
-¿Oye?
- PREGUNTA
-¿ A dónde vas cuando mueres?
-No vas a ningún lado, cambias , hoy eres mujer, mañana en vez de arterias y venas, tendrás raíces y tu alimento será la tierra, luego te llenarás de escamas , vivirás en el mar y serás un pez .
-¿Oye?
- PREGUNTA
-¿Por qué llueve ?
- El cielo y la tierra son amantes y cuando se aman ,a si como tú y yo ahora , la lluvia cae y acaricia con sus gotas cada rincón de la tierra , la hace crecer , la renueva toda.

Mercedes beso el pecho de Andrés , acaricio su pierna y canturreo “ adoro este momento” – por eso te amo ,lo sabes todo-

-¿Oye?-
- PREGUNTA - contestó Andrés un tanto harto .
-¿De que está hecho tu corazón?
Al rato de pensarlo respondió – de libélulas, muchas libélulas , todas azules –
-¿Oye ?- Andrés no habló mas -Y si lo corto ¿qué le pasaría?- esta vez la respuesta fue rápida y concisa –eso no lo sé-.

Mercedes movió su cuerpo hacia el otro lado de la cama, y al regresar: ¡!Plass¡¡ (piel , músculos, costillas, corazón ) .El hueco que había dejado en Andrés creció aún más al abrir las tijeras, Mercedes volvió a envolverse al cuerpo de Andrés, y al tiempo en que libélulas azules brotaban enredándose en el revuelto cabello de Mercedes, está pregono:
– Lo sabes todo, por eso te amo- .

Cuentitos, pajaros-sirena


Lucía se enamoró de mí, me lo dijo ayer en la noche, me lo dijo el sabor de su piel, el aroma de su pelo, la miel de su centro, su susurro al moverse contra mí. Lucía se enamoró de mí sin importarle mi insólita situación.

-Lo que tienes ha de venir de tus ojos, son de pájaro, demasiado negros y en medio como si una estrellita vieja viviera en ellos parpadeando y parpadeando- así me habló Lucía, mientras sus dedos se perdían en mi cabello – ¡Cómo adoré sus manos ¡- .

La extraño y es que era la única persona conmigo, no le importaba lo que la gente dijera, no se asustó cuando le contaron , que, aún siendo yo un bebé, había hecho desaparecer a mi mamá, pero quién se podía imaginar que al tocar el pecho de mi madre, está se convertiría, por dios sabe qué mecanismo, en un pequeño colibrí rojo. Yo no me deshice de mamá, sólo escapó volando.

Ese mismo día mi abuela decidió ponerme los guantes, así como también la gente del pueblo y mis tíos decidirían que yo era peligroso y lo mejor sería que viviera alejado de ellos.

Toda mí vida la he pasado aquí, en esta cabaña en el monte, solo , pues mi abuela no me quiere, no sé si es por su exilio obligado o por lo que “le hice “ a su hija. Me la pasaba en el río, me gustaba quitarme los guantes en cuanto mi abuela no me veía. Ranas en palomas, peces en gorriones, grillos en golondrinas, claro, hasta que llegó Lucía.

Recuerdo que la trajeron un lunes en la noche, que llovía y que mis tíos parecían verdaderamente enojados .-Salió esta embarazada , no podrá volver hasta que “se componga” – eso dijeron y se marcharon .

Lucía y yo nos llevamos bien desde el principio. Cuando mi abuela se iba me dejaba estar junto a ella, me dejaba – con mucho cuidadito-, me decía , cepillarle el cabello y me cantaba canciones que yo nunca había escuchado. Le gustaba verle salir alas a los sapos y que la besara en el cuello.

Ayer en la noche la abuela no llegó, Lucía me envió a la cama y apagó las luces, comencé a dormirme (soy de sueño fácil ), pero de pronto la cobija se alzó y Lucía desnuda se echó encima de mí. – Pon las manos en la cabecera – me dijo, y empezó a moverse.

No sabía lo que hacía, pero reaccioné ante ella, ante su cuerpo, su espalda, sus senos, la acaricie toda con mi lengua, la hice mía y yo fui de ella, ciertamente , Lucía y yo nos amamos.

Pero cuándo la noche comenzaba a irse y el frío de la mañana llegó, ella se levantó, se vistió y sin mirarme me dijo: - esto no volverá a suceder de nuevo y nadie debe saber – fue entonces que me asusté y lloré. Sin pensarlo, tomé su brazo y la atraje hacia mí. Pude ver que sus ojos se abrieron como si un cuchillo se clavara en ella y enseguida, su cuerpo se encogió, y sus brazos se volvieron alas, y toda ellas se cubrió de plumas.

La intenté atrapar pero fue más velóz que yo y salió volando. Pobre Lucía.